
Su novela La isla bajo el mar se publica en agosto
Isabel Allende está sentada en su cuchitril. Escribe la primera frase cada 8 de enero y se encierra hasta que los personajes llegan a visitarla. Recorta sus figuras, inventa una historia y arma la obra. Lo hace tal como lo hacía de chica, cuando sus materiales eran revistas, un par de tijeras, cinta adhesiva y los infaltables palitos de fósforo, que servían para sostener los recortes y robaba de la cocina.
A los cinco años se tragó una muñeca de plástico y su mejor amiga le dijo que estaba embarazada. Acto seguido, la cambió por los árboles de dónde se colgaba para ver el mundo desde otra perspectiva: la masculina. Ellos eran los héroes en las clases de historia, cuando ella quería ser la heroína de su propia existencia. Y como muchos otros escritores, quería vivir las aventuras del más allá, cuando el más acá le tenía preparado un papel al cual se rebelaba de manera intrínseca y preconcebida. Porque en su mente de niña, y luego de adulta, lo único que no quería era ser dependienta de nadie sino de su propio yugo.
A los 40 escribió una larga carta a su abuelo agónico que comenzaba con la frase: Barrabás llegó a la familia por vía marítima… Fue su saltó a la literatura, después del cosechar triunfos y polémicas en el periodismo. Y se convirtió en una best seller, como les gusta decir a los gringos. Leer el resto de esta entrada »
