Sylvia Bustamante Gubbins

La maestra de ballet

In Danza on 17/03/2010 at 21:50
Evelyn ovacionada junto a sus hijas en el Teatro Municipal

Evelyn ovacionada junto a sus hijas en el Teatro Municipal de Santiago

Evelyn Cordero, ex bailarina y directora del Conservatorio de Danza Experimental que lleva su nombre, ha dejado su huella no solo en el cuerpo de muchas bailarinas, sino también en el alma de esas mujeres. Aquí nos relata su vida, sus luchas y sus logros.

Su hogar es la réplica de un teatro. En el salón, las butacas están cubiertas de terciopelo verde botella y el piano de su infancia sigue chispeando notas. En la entrada dejamos el departamento de vestuario: un cuarto de costura con miles de tules, lycras, lentejuelas, maniquís y máquinas de coser. Al fondo del jardín, está el de utilería: una casita de troncos que guarda todas las herramientas imaginables.

Desde que tiene uso de razón, su vida ha estado ligada al escenario. “Mis hermanas mayores estaban en clases de ballet y yo, que iba a mirar, me metía por ahí a bailar. Hasta que la profesora le dijo a mi mamá: Déjela. Y desde entonces no paré. Tenía tres años y medio”, cuenta con los ojos brillantes Evelyn Cordero. Hoy, a sus 84 años, sigue enseñando junto a sus hijas Beatriz y Bernardita Alcalde, y a un grupo de maestras de baile en el Conservatorio de Danza que lleva su nombre.

Vida y estilo de la mejor banquetera peruana

In Cocina on 05/10/2009 at 18:14
Ganadora del Ají de Plata 2009

Ganadora del Ají de Plata 2008

Marisa Guiulfo revolucionó el arte de celebrar en el Perú. Banquetera de oficio y chef autodidacta, entre sus clientes están los inquilinos del Palacio de Pizarro. Su restaurante La Bombonnière resume su filosofía: amor por la cocina y refinamiento en cada detalle.

Sábado. El champagne está helado, la mousse de foie, cremosa, las fresas de campo, dulces, y las tostadas, crujientes. Racimos de uva y frutos secos rebosan en bandejas de plata con una infinitud de quesos. Una cola de sirena esculpida en hielo, posa coqueta rodeada de colitas de camarón, tenazas de cangrejo y cucharaditas de ceviche. Frutas de maná, nueces acarameladas, turrones, alfajorcitos y almendras confitadas desafían la gravedad incrustados en obeliscos y topiarios. Enormes ramos de rosas, alstroemerias, lisiantus y lilums cuelgan de altísimos toldos y se abren camino entre copas de fino cristal y loza de porcelana. Una música suave recibe a los invitados. ¡Empieza la fiesta!

Trazos de una vida apasionada

In Literatura on 19/07/2009 at 01:49
Isabel revestida de flores

Su novela La isla bajo el mar se publica en agosto

Isabel Allende está sentada en su cuchitril. Escribe la primera frase cada 8 de enero y se encierra hasta que los personajes llegan a visitarla. Recorta sus figuras, inventa una historia y arma la obra. Lo hace tal como lo hacía de chica, cuando sus materiales eran revistas, un par de tijeras, cinta adhesiva y los infaltables palitos de fósforo, que servían para sostener los recortes y robaba de la cocina.

A los cinco años se tragó una muñeca de plástico y su mejor amiga le dijo que estaba embarazada. Acto seguido, la cambió por los árboles de dónde se colgaba para ver el mundo desde otra perspectiva: la masculina. Ellos eran los héroes en las clases de historia, cuando ella quería ser la heroína de su propia existencia. Y como muchos otros escritores, quería vivir las aventuras del más allá, cuando el más acá le tenía preparado un papel al cual se rebelaba de manera intrínseca y preconcebida. Porque en su mente de niña, y luego de adulta, lo único que no quería era ser dependienta de nadie sino de su propio yugo.

A los 40 escribió una larga carta a su abuelo agónico que comenzaba con la frase: Barrabás llegó a la familia por vía marítima… Fue su saltó a la literatura, después del cosechar triunfos y polémicas en el periodismo. Y se convirtió en una best seller, como les gusta decir a los gringos.

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